Todas las generaciones desarrollan un lenguaje propio, ¿cómo si no habríamos evolucionado del latín?

Los adultos no entienden, o fingen no entender, qué es un “parguela”, que vamos a “Mordor”, que escriben “KMK” en un wp.

Pero sólo hay que pensar un poco, y recordar que para los padres “molaba” mucho ir de “buen rollo” y decir “tío” y “tranqui”.

Pues ahora la moda es acuñar prefijos grandiosos (hipermegaguay, supermega…), acabar palabras en “i” (holi, oki, loqui…) y fusionar términos para ahorrar tiempo (“malro”= malrollo). También hay clara influencia de videojuegos muy populares y de redes sociales (troyano, mordor, trolear, trol de fango, pro, random, shippear). Pero todo esto es “en plan” guay.

Con este artículo queremos que los más mayores os pongáis las pilas, que no es por taladrar, y no nos hagáis un next a este artículo.

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